Mensajes al corazón

La enfermedad en los ojos de Dios

Autor: Morínigo, Julián

Sí, sé que estás enfermo y ya no deseas sufrir. Estuve en cada momento, cuando te dieron el diagnóstico que no querías escuchar, cuando obedeciste el tratamiento a la vez que maldecías y cuando deseaste con todas tus fuerzas que algo pare con todo el dolor al que estabas expuesto.

Recuerdo tu sonrisa sana pero como tu Dios me encanta cuando sonreís a pesar de no sentirte bien, física o espiritualmente. Y sin importar tu estado yo no te aparto la mirada en ninguna ocasión. Son muy importantes para mí, son mis hijos e hijas a los que cree y seguro se están preguntando lo que muchos: ¿Si soy un Dios tan perfecto y piadoso, por qué dejo que sufran?

Ahora solo hablo a través de un hermano suyo, que pasó por un problema de salud que casi quebrante su fe; es por ello que en vez de darle una respuesta precisa solo dejaré que a través de este escrito puedan escucharme a mí y a su hermano que también sufrió y pensó lo mismo que piensan muchos de ustedes.

Las enfermedades son parte de la vida, parecen incurables y sin embargo se crearon tratamientos y medicamentos para contrarrestarlas. Aunque hay casos donde todavía no hay una solución que extermine a ese virus o a ese problema. Los admiro por ayudarse los unos a otros cuando no están sanos. Sin embargo les digo que cuando uno pierde el amor, la empatía, la oración, el compartir mi cuerpo y sangre, la esperanza de la salvación y la vida eterna, cuando pierdan solo algo de eso, se enfermarán y estarán confundidos al ver que no sanan por completo.

 <<Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».>>

Mr. 5, 27-28

El pecado es la clave de todo dolor hijos míos, es la semilla para la enfermedad y no se olviden que vivan lo que vivan, tienen una misión y lo tienen al espíritu, a mi hijo y a mí dentro suyo. Por todo esto se pueden sanar, pueden vivir, y tengan en cuenta que acá a mi lado ya no habrá sufrimiento. Es por ello que les encomiendo que no pierdan la fe, no se quiebren, no se lastimen, no se odien por lo que les pasa y entreguensé a mí en cualquier hora y lugar. Los amo con todo mi corazón, y cuando sufren también me duele. Si lloran no lo hacen solos porque estoy ahí derramando lágrimas a su lado.

<< Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad». >>

Mr. 5, 34

Hijo mío, hija mía… te aprecio por todo lo que sos, porque yo te creé así como eres y nunca me arrepentiré de haberlo hecho, por esa razón no te desprecies y no cedas fácilmente al pecado y a la tentación. Son más que eso, son más que un cáncer, más que una enfermedad mental, más que un dolor irreparable de huesos, más que un problema de peso, son más que el pecado, son mi tesoro y mi razón del porqué nunca los podría abandonar. Los amo y recuerden:

<<Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. >>

Jn. 13, 34

…como yo siempre los he amado y no pierdan el amor hacia ustedes mismos.

Los invitamos a reflexionar la lectura junto con ésta canción de Luz Ardiente:

2 comentarios en “La enfermedad en los ojos de Dios

    1. Nos alegra que te guste Azu! Gracias por seguirnos!! Si te animas, sería una bendición que compartas un testimonio acerca de lo que viviste o te despertó este hermoso mensaje

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