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El que aprieta mi mano

Autora: Landriel, Eugenia

<< …Porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa>>

Sl. 91, 9-10

Caminas agotado, por momentos.

Caminas sin ver dónde pisas,

caminas por oscuridad,

caminas bordeando el sendero.

Caminas, sin sentir la tierra que te sostiene.

<<Él puso a salvo mi vida;
se acercó cuando eran muy numerosos
los que estaban contra mí. >>

Sl. 55, 19

Más caminas sin sentir mi mano

tomando la tuya.

Mi mano, que no sólo sostiene

mi mano te acaricia.

Mi mano aprieta tu palma suavemente

hasta llegar a cubrir con calor tu corazón.

Caminas sin sentirla

y yo me vuelvo más presente

pues no soy de los que creen que abandonar es una opción.

Resplandezco más

y ante mí las tinieblas se esfuman.

<<Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. >>

Sl. 23, 6

Y sigues creyendo que caminas a oscuras,

que en algún momento vas a caer.

Me acerco más, y sostengo tu andar.

Sin miedo a que te alejes, certero de que mi amor te basta

toco tu espalda y me apego a ella.

Sentirte cerca de mi presencia, sentir cómo suenan tus pasos

es la melodía más bella que ha sonado en esta Tierra.

Y aunque en tu andar sigas sin mirar hacia tu costado

te aseguro que de acá no me moveré.

Imágenes: Google images

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