Mensajes al corazón

¡Mirá qué grande es la obra de Dios, Hermano!

Autora: Clarissa Hordodgi / PH: Sager Agustín

…Recuerdo una vez que me asusté mucho porque tenía una sensación muy fea al salir del trabajo, como que algo malo iba a pasar, pero trataba de tranquilizarme y no hacer caso a mi presentimiento. Al rato, estando en el instituto, miré el teléfono y vi la publicación de una noticia donde anunciaba la muerte de otra persona en la ciudad. Todas las muertes tenían algo en común, eran por ahorcamiento. Salí del instituto muy atormentada cerca de la medianoche, fui a casa y se me vino a la mente un pasaje de la biblia donde Jesús, en el huerto de Getsemaní reprendía a sus discípulos diciendo:

<< «Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil».» 
Mateo, 26 – Bíblia Católica Online


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En aquel momento, comprendí que Jesús me estaba pidiendo en esa revelación que orara por esas almas que se quitaban la vida. Sentí un deseo de orar sin cesar por esas personas. Esa noche casi ni dormí y al otro día decidí ir a hablar con el sacerdote de la parroquia, el Padre Javier.

Le conté todo lo que había pasado y le dije que sentía mucha tristeza por lo que estaba pasando en la ciudad. Me dijo:

“Hija, la lucha más grande que tenemos es contra el demonio. Eso que vos tenes es una sensibilidad especial y un llamado a la oración. Muchas personas sienten el llamado, están un tiempo en la iglesia y luego siguen su vida porque encuentran que el camino de la fe no es fácil. Dios nos llama a todos, nos llama a servirlo, pero es tu decisión seguirlo o no. Sea lo que tenga el Señor para vos, te lo va a revelar a su tiempo, acuérdate de que El nunca te va a encomendar nada de lo que vos no estés preparada para realizar. Y respecto a la tristeza y a la preocupación por las muertes, no está mal sentirse así porque significa tu compasión por los hermanos afectados, pero tampoco te dejes llevar por esas emociones porque muchas veces es solo una trampa del enemigo para opacar tu fe.”

Me recomendó que siga orando fervientemente, que siga con la terapia psicológica porque iba a ser de gran ayuda y que participe en las adoraciones al Santísimo Sacramento que hacían en la parroquia una vez al mes. Tome todos los consejos del Padre, me propuse profundizar en la Fe y revestirme con la armadura de Dios.

<< «Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.

Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.

Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.>>
Efesios, 6 – Bíblia Católica Online


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La misericordia y el amor de nuestro Padre se derramaron sobre mí y sobre Villa Ángela. Hoy en día estoy participando activamente en la iglesia, conocí a personas maravillosas con las cuales comparto mi fe. Considero que cada segundo de vida es un regalo de Dios y aprendí que todos estamos llamados a ser luz en este mundo lleno de oscuridad, ese es nuestro propósito desde el lugar que nos toque estar.

En este tiempo donde me dediqué a instruirme en la sabiduría divina, participé de un retiro de evangelización, jornadas misioneras como la Escuela del Espíritu Santo, decidí continuar con mis estudios de confirmación que, en su momento, los había abandonado, y ahora, soy miembro de un grupo de oración donde me siento muy amada por mi Papá Celestial. Puedo decir que llevo una vida feliz, equilibrada y con propósito, experimenté la liberación, sanación (tanto física como espiritual) y santidad de nuestro Creador y, sea donde sea que Dios me mande, tengo claro que nunca más estaré sola, y si el Señor está conmigo, ¿quién contra mí?

Hace poco, decidí consagrarme al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Al finalizar la ceremonia, mi madre me felicitó y me dijo que estaba muy emocionada porque el Señor había cumplido su deseo. Me contó que ella, cuando yo tenía tres meses, se había ido hasta la Virgen de Itatí y consagró mi vida a Nuestra Madre Celestial… ¡Mirá qué grande es la obra de Dios hermano que, después de casi 30 años decidió llamarme por mi nombre para estar a su servicio! Ese granito de Fe que mi mamá plantó desde que era niña floreció, he aquí la importancia de plantar buena semilla, aunque los tiempos de Dios no sean los mismos que los nuestros, aunque no veamos resultados a primera vista, porque su Palabra nunca vuelve sin dar fruto.

<< «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.>> 
Hebreos, 4 – Bíblia Católica Online


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Entendí que, por más que me alejé de mi Padre, Él siempre estuvo protegiéndome y guiándome. Aunque yo no lo veía, siempre estuvo conmigo gracias a las oraciones de mi madre y de todas las personas que oraron por mí. Comprendí el valor y el poder de la oración que puede salvar vidas, sanar enfermedades y liberar a los oprimidos.

Hoy no concibo estar lejos de mi pan de vida que es Jesús en la eucaristía y espero que mi testimonio sirva para dar Gloria y Honra al único Rey de Reyes y Señor de Señores: “JESUCRISTO”.

«Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.>>
Apocalipsis, 21 – Bíblia Católica Online

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Fotos: Sager Agustín

2 comentarios en “¡Mirá qué grande es la obra de Dios, Hermano!

  1. Que hermoso tu testimonio Clarisa, hay que salir a contar lo que el Señor hace en cada uno de nosotros, para que otro también pueda vivir este amor. Que recibas muchas bendiciones para seguir escribiendo.

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