Formación

Misionar, para que todo el mundo escuche sobre Dios

Autoras: Dortignac, Mariana; Yensen Giselle PH: Sonia Alegre

PH: Sonia Alegre
PH: Sonia Alegre

“​ Les d ijo: « Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. » ”


Marcos 16 :15

Cuando hablamos de misión, solemos pensar de antemano que solo sacerdotes, religiosas o laicos que tienen esta vocación, y caemos fácilmente en el error de creer que la misión es para estas personas, aquellas que sienten un llamado especial. Sin embargo, somos todos los bautizados llamados a ser misioneros, aunque no nos dediquemos explícitamente a ello, ya que en sí, nuestra vida debería ser una misión, una acción evangelizadora constante que lleva a muchos el Kerigma.

La misión de la Iglesia nace con Jesús, pues es Él quien al encarnarse y empezar a predicar por los pueblos aledaños, comienza a llevar a cabo dicha tarea y en esa propagación de la Palabra de Dios, llama a unos hombres (los apóstoles) para que con sus vidas también sean partícipes de esta labor misionera, y con ellos todos los discípulos que siguen y escuchan al Maestro a quienes les invita a tomar su Cruz y seguirle. En este tiempo, donde cada vez se hace más difícil acercarse a Dios, somos llamados a ser nosotros quienes llevemos a Cristo a la vida de nuestros hermanos. Así como alguna vez, alguien decidió llamarte al Camino de la Vida Eterna de la mano de Jesús, ya sea mediante un retiro, por medio de una charla, o una invitación a misa, nosotros, todos quienes conocemos la Buena Nueva, somos elegidos para servir como voceros del plan de salvación de Dios.

La primera semana de abril, la Parroquia Asunción y todo su sector conformado por diferentes capillas (San Juan, Perpetuo Socorro, San Gerardo, Santa Catalina, Etc) fueron convocadas a misionar junto con la Parroquia María Auxiliadora en su sector.

Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo . ”


Romanos 10: 1
PH: Sonia Alegre
PH: Sonia Alegre

Entrevistamos a un par de jóvenes que llevaron esta tarea y ellos hablaron al respecto:

¿Cuál es la preparación que se hace para misionar?

Para misionar uno tiene que preparar su corazón por sobre todas las cosas. Nutrir la relación que tenemos que Dios y con el espíritu. Es muy importante ya que son ellos los que nos van a guiar, son ellos quienes van a hablar mediante nosotros. Somos instrumentos de su amor y testimonios vivos de su obrar en nuestras vidas; y eso tiene que reflejarse en nuestras palabras y acciones. Tenemos que tener un corazón dócil para ello.

¿Cuál es la importancia de misionar?

Es importante misionar porque Dios nos llama a evangelizar, a proclamar la buena noticia que es que DIOS NOS AMA, que ya nos perdonó de todos nuestros pecados y que nos invita a reconciliarnos con Él. Nos llama a buscar a nuestros hermanos, para que todos juntos caminemos hacia el Señor. Como dice el eslogan de esta misión » DE ANDAR JUNTOS SE TRATA».

¿Puede hacerlo cualquiera?

Me quedé pensando en qué responder; porque yo creo que todos podemos misionar pero que tiene que ser una persona que previamente haya recibido el Kerigma y que conozca a Dios. Porque no podemos salir a decir lo maravilloso que es Dios y de sus promesas de amor si nosotros no lo tenemos en nuestras vidas y no lo hacemos participe de ella tampoco. Pero no quiero sonar como mala o excluyente porque es Dios quien nos llama a este servicio. Nosotros no somos quienes para decir vos si y vos no.

¿Cuántas misiones ya realizaste?

Esta es la segunda vez que misiono. Pero de esta en particular me llevo un corazón que reboza de amor.

¿Esta en particular que te causó?

No tengo forma de explicar la alegría que me transmitió cada persona que nos abrió la puertas de su casa y nos brindo una sonrisa. Allí en ese mínimo gesto pude ver a Jesús. Sentí la presencia de Dios en todo momento.

Misionera: Constanza Ochipinti, 24 años

Entrevista 2

¿Cuál es la importancia de misionar?

La importancia de la misión es llevar la palabra, no es tan importante el hecho de que te abran o no la puerta, sino el hecho de poder transmitir con seguridad lo que Dios hizo en nosotros.

¿Cuál es la preparación que se hace para misionar?

El mensaje lo tenemos que aprender para este determinando momento pero no para los hermanos que nosotros esperábamos llevarle; quizás, a otro, a un familiar, a un vecino que está alejado y no sabemos cómo acercarlo. Yo creo que más allá de decir «Vamos a misionar», es tener el valor y el coraje para llevárselo a quién necesite, más allá del momento que estemos pasando como comunidad.

¿Puede hacerlo cualquiera?

Si, la misión es para cualquiera que se anime, cualquier bautizado que haya recibido el baño del Espíritu Santo y que tenga la fuerza. No hace falta conocimiento, no hace falta ser la persona más dócil, sino más bien tener la voluntad de querer hacerlo, porque ya con eso, el Espíritu obra y va haciendo maravillas en los visitadores.

¿Cuántas misiones ya realizaste?

Esta es mi tercer misión. La primer misión la realicé con el grupo de Schoenstatt; Me habían invitado a participar y ahí le encontré el realmente el sentido de la misión. Uno por ahí piensa que misionar es solamente ir casa por casa, pero no. También está el hecho de despojarnos de nuestra vida y en esa oportunidad, pude hacerlo en el interior, en un pueblo el cual carecía de instalaciones necesarias a las que estamos acostumbrados: baño, ducha, manguera, en lo mínimo, hasta un plato de comida. Ahí te das cuenta que no solamente es ir de casa en casa, sino, dejar todo lo que somos para poder transmitirlo.

En la segunda oportunidad, pude misionar en el Sector de San Juan, en el barrio Paykin. Me tocó con una hermana de comunidad, que era un poco dura hacia el misionar, así que, creo que en esa oportunidad me tocó hablarle a ella y después a la gente.

Esta tercera, la verdad, solo pude misionar un día. Fue súper importante, porque en ese momento, en esa tarde, me bastó para darme cuenta de la sed de Dios que tiene la gente. Me tocó misionar con una hermana de la Parroquia María Auxiliadora, una señora grande que con entusiasmo se animó a ir, sin tener idea. Solamente sabía que se estaba haciendo esto, así que fue y eso ya es muestra de Dios. Es ahí, donde te das cuenta que Dios hace maravilla a través de las personas que se dejan influenciar por su amor.

¿Esta en particular que te causó?

Fue particular, porque más allá de tener que misionar, en esta oportunidad me tocó atender el centro misional. Cada anuncio que se iba dando, iba tocando cada vez más mi corazón. Sentí cosas que pensé que ya había soltado, que había superado y sanado; volvieron a lastimarme y eso me llevo a reflexionar más cómo venía laburando, si realmente estaba dócil hacia lo que Dios quería. Siento que la misión me ayudó a ablandar el corazón. Si bien, yo conozco a Dios, conozco lo que él hace en nuestra vida, me tocó ponerme del lado sensible donde toca realmente la herida.

Misionero: Lisandro Chamorro, 28 años.

Agradecemos a todos los misioneros por su entrega, y a Costanza y Lisandro por enriquecernos de su experiencia.

PH: Sonia Alegre
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